lunes, 7 de julio de 2014

Todo llega nena, me dijo al oido la marica

Soy Adriana y trabajo hace siete años en una empresa multinacional que se ocupa de supervisar ventas de consumo masivo en el rubro alimentación. Recorro supermercados y almacenes con una mini computadora donde grabo los datos, armo una planilla y hago el informe para la marca que pidió el servicio. Puede ser una empresa de lácteos, productos de granja o panes.
No sé si me gusta lo que hago pero es cómodo. Manejo mis horarios, estoy en blanco, tengo aguinaldo, vacaciones y un sueldo que hoy no conseguiría en ningun lado.
Mi jefe es un poco pesado, tiene la costumbre de llamarme los domingos a la noche. Este domingo, me avisó que había una empleada nueva y me necesitaba para entrenarla.
Hasta ahi, todo bien. Pero la última frase que dijo, me arruinó la noche:
- Tené cuidado. Es una tipa seria.
- Tranquilo, yo me ocupo, le contesté automáticamente.
¿Qué me quiso decir ? ¿Que yo no soy seria?
Salí de la cama y me puse a caminar por la casa, hablando sola como una loca. 
No podía parar mi cabeza.
Sentada en living a oscuras traté de meditar, pegué la lengua al paladar y creo que me quedé dormida. Sentí el cabezazo y me arrastré hasta el cuarto pero apenas apoyé la cabeza en la almohada, abrí los ojos.
Que desesperación! .
Estuve inmóvil casi insconciente un rato más y cuándo escuché los pajaritos, me resigné.
Lo que podría haber sido no fué y ya dormir no era una opción.
Abrí la ventana y el aire del amanecer me devolvió la fe.
Salí en piyama y zapatillas porque a esa hora, para mi, la vida es hermosa. El mejor invento de dios.
Despues miré un noticiero que es tan malo que me gusta. El nombre, un cero a la creatividad, Primera mañana, obvio. Ni cinco minutos se tomaron para pensar, es como ponerle, El regreso a un programa de radio que empieza a las seis de la tarde. Y el conductor se pelea con la productora, se enoja con los entrevistados; apostaría que está a favor de la pena de muerte.
A las nueve y media, estaba en la estación, preguntándome, si la mujer además de seria, sería trepa.
Me llegó un mensaje al celular que decía: 
estoy retrasada, llego en 10”.
La odié pero la esperé.
Pálida, me dijo:
-Tengo una hemorragia.
Pensé rapidísimo: cerebral no. Se desmaya. No llega la ambulancia. La tengo que llevar al hospital!
-Me vino y no tengo toallitas.
Que hija de puta! Encima se indispone´.
Desoyendo a mi mente que decía, NO. le dije:
-Vivo cerca, vamos a casa y te cambias.
En el camino me contó que le habían ofrecido un puesto más alto que el mio. Mi única meta era deshacerme de ella.
Se metió en el baño y abrió la ducha.
Me acerqué dispuesta a sacarla de los pelos y le pregunté:
-Te sentis bien? Necesitas algo?
-Toallitas y ropa.
Le dejé las cosas en inodoro y esperé parada.
-Esta bombacha me da alergia. ¿No tenes otra? Mañana te la devuelvo.
-No dejá, te la regalo. Tengo un montón.
-Ya es casi la hora, dijo, arranquemos mañana.
-Bueno, llamo y aviso, le contesté sacada.
-No, me dá vergüenza.
-Como quieras, pero te aviso que en esta empresa no existe el día femenino, tenelo en cuenta.
Cuándo se fué llamé a mi jefe y solo le conte que estaba con la menstruación y se quiso ir.
Después me acordé que me habían ofrecido mil veces ese puesto y dije que no, mas que nada por comodidad.

Llegó la hora de mover las cachas, pensé. Fui a la oficina, me hice bien la boluda y todo quedó en mis manos. Mejor que nunca. Les saqué las papas del fuego. Tomé el puesto y pedí algunos beneficios.

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