Soy
Adriana, vivo sola con mis dos hijas desde que me separé y estoy
absolutamente convencida de que es por eso, por que tengo un marido,
que me pasan una serie de eventos desafortunados.
Cuándo
me mudé al departamento en el que vivo, al primero que conocí fue
al encargado. Parado en la puerta de entrada, escoba en mano pero sin
barrer, miraba como yo me las arreglaba para bajar las cajas del
camión, sostener la puerta y llamar al ascensor.
Lo
que digo es, ¿hubiera actuado igual, sin el lugar de sola, estaba
acompañada por un hombre?
Seguro
que no.
Terminé
de subir hasta el último pañuelo y sonó el timbre. Era él.
- Soy
Luis, el encargado.
-
Que amable, vino a darme una mano, pase.
-
No es mi hora de descanso, vine por que la gente que estaba antes, me
pagaba el cable a mi.
-
Como si usted lo tiene gratis, pero además es un delito, salga de
acá que no seré hombre pero tengo lengua y si me molesta lo
denuncio.
Encendí
el televisor y obviamente no tenía cable.
Después
tuve la suerte de conocer al asistente del plomero de la
administración, uno peor que otro.
Para
descubrir que los azulejos de la pared donde estaba el horno se
hinchaban por el calor, me rompieron media cocina. Después no
conseguían los azulejos de reposición y pretendían poner otros
parecidos.
-Te
explico, le dije, en tres días llega mi marido de viaje y si ve lo
que hicieron se va a armar.
Esa
misma tarde, trajeron los azulejos y no se fueron hasta terminar, al
día siguiente volvieron para retocar los detalles y al otro, para
preguntarme si había quedado bien. ¿Que les pasa? ¿Son todos
huérfanos? ¿No tienen madre?
Nunca
manejé, pero cuando mi hija mayor empezó la secundaria, me di
cuenta de que iba a necesitar un auto. Saqué el registro y compré
lo más parecido a un carting que encontré, un Reault 12 del ´86.
El
mecánico me decía que estaba hecho pelota, que no servía para nada
y que los repuestos ya no se fabricaban.
Cuando
me lo quiso comprar descubrí que chamullaba.
-
Soy mujer, no tarada!
-
Se lo vendo a cualquiera menos a vos.
¿Queres
un auto viejo? Andate a Warnes y fijate si podes joder a los gitanos.
Cuando
manejas no les importa nada, el más educado te manda a lavar los
platos, algunos estan muy mal, son capaces de tirarte el auto encima
o bajarse para darte una piña. Tendrían que incorporar la violencia
entre las faltas de tránsito.
Con
el tiempo aprendí, hay que ponerse firme, seria, estar prevenida por
que algunos hombres se creen sos tonta, si no te cagan por lo menos
lo intentan y si para defenderte, les hablas en su idioma,
seguro lesbiana.
Cuando
estas sola, hasta tus amigas te discriminan. Quedas fuera de las
cenas, y salidas. Si no tenes marido, te toca un cafecito a la tarde
y no muy largo, pasaste a ser una mala influencia, una amenaza.
Ya
no importa si hay amor, amistad, compañerismo, si te separaste hace
un mes o hace años, si tenes hijos chicos o ya estas por ser abuela,
si tu esposo es fiel o le gustan los varones.
Lo
que importa es que en tu casa haya un marido.

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